sábado, 27 de abril de 2013

ACEN: CACHITOS DE AMOR 2

Cachitos de Amor 2



Os invito a leer Cachitos de Amor 2, el libro solidario que 
ACEN (Asociación Cultural de Escritores Noveles) edita 
como resultado del II certamen de microrrelatos
románticos. Hacia la página 45 se deja caer el mío. Mejor le copio y no doy más vueltas.

Bioaxioma
Algo queda: un milagro. Retozamos obsequiosos en zona reservada.

-¿Cuándo y por qué?

-No lo sé.

-¿Y cómo?

-A la luz del candil, fabricando vida, con ciencia te amé a conciencia.

miércoles, 2 de enero de 2013

UN LIBRO, DOS LIBROS, TRES LIBROS… MUCHOS LIBROS



¿Qué extraños poderes me empujan a caminar hacia un libro?
¿Qué poderoso imán me sujeta a sus páginas abiertas?
Y si él se pierde yo me pierdo; y cuando me busca le encuentro. Hay mucho espacio, una vasta llanura recorro descalza persiguiendo sin desaliento un horizonte que reluce, que no se gasta, que no se acaba, que siempre está. Entero como el destino de un alma, fuerte como la pasión de una vida. Parapetado en el túnel de los deseos y el crecimiento, alumbrado de afán de superación eclosiona talentoso.
La autora.


viernes, 28 de diciembre de 2012

STEAMPA

Este es un cuento que envié hace tiempo a la revista digital Miniatura para el dossier dedicado al Steampunk. A ver qué opinión os merece.





STEAMPA


No era la primera vez que entraba en Objetos Imposibles, sin embargo esa tarde de gélida ventisca no me atendió Lucyla. De inventario andaban, afanadas en vestir el escaparate la chica de la limpieza y ella. Un joven larguirucho de cara triangular se me acercó solícito.

--Buenas tardes --tendió la mano--, soy Roberto; dígame en qué puedo servirla, Señora.

--Busco una menudencia para mi sobrino que es coleccionista --dije, cerca del expositor,
examinando una aguja de coser provista de ojo en ambos extremos. 

--Allí dentro, en esa pequeña sala habilitada para la ocasión, ¿la ve?, encontrará toda suerte de curiosos detalles diminutos --y se fue a atender a la recién llegada anciana del perrito.

  Camino del lugar indicado una ráfaga de electricidad estática me hizo respingar. Lo vi.
Un raro armazón de lacería ocupaba el rincón de la izquierda; su potencial me invalidó. Aquel artefacto, igual podía representar a una girándola que a una Venus esteatopigia; incluso la peladura de una fruta podrida podía ser. Él, estaba fuera de su cuerpo, mirándome muy arriba robaba mi energía a grandes dosis, mi cuerpo alcanzaba el cero absoluto expuesto a un nuevo estado de la materia. 


  Roberto, ya libre de la abuela del perro se quitó la chaqueta azul, vino hacia mí y entonces percibí que llevaba medio bigote sin afeitar.

--Este cacharro, convendrá conmigo en que no es un artefacto normal. No lo es, ¿a que no? --pregunté, tratando de maldisimular mi nerviosismo.
 

--Steampa, por favor, Señora, Steampa --verificó casi molesto--, salido del departamento
especial de Valores sin Precio. ¿La va a comprar sí o no? --pronunció con mirada casi agresiva y añadió--: Steampa funciona a vapor, es vaporosa. La compra usted, ¿no? --recalcó.

   

    Era obvio, el atípico empleado quería deshacerse cuanto antes de aquel cacharrito inquietante.


   --Inmortaliza el Steampunk, ya sabe, la máquina       de vapor, la revolución industrial... las
comunicaciones y todo eso;  hasta el Sufragio Universal debió posibilitar tal movimiento, creo yo --dándome la espalda caminó unos pasos lentamente; hizo una pausa y desde la puerta giratoria ojeando la  nevada del exterior observó volteando la cabeza, esta vez no sin cierta impaciencia--: Pero ¿la va a comprar o no?


       Compré a Steampa y al salir atravesé el vestíbulo del centro comercial como un rayo.

   A pesar de que un sexto sentido me advertía mi total imprudencia, nunca alcancé a sospechar tan graves consecuencias a mi irreflexiva adquisición. A Juanma, mi sobrino jamás se la pasé, por no implicarle.


    Entonando diabólica su sempiterno chasca, chasca de latón oxidado, aquel engendro batió mis sesos hasta licuarlos. Luego, durante algún tiempo conservó mi cerebro en formol y creó  una subespecie de cosas que piensan, derivada de la especie humana a la que pertenecí.